Valentina siempre fue una niña alegre y divertida, pero por sobre todas las cosas, auténtica. No había lugar por donde pasara que no convocara las miradas de todos, no solo por su increíble belleza, muy cercana a la perfección, sino por su imponente personalidad.

Quienes tuvimos el honor de conocerla quedamos marcados por su recuerdo, una niña que desde muy chiquita se hacía solidaria ante el dolor ajeno, jamás permitió que algo injusto se desarrollara frente a sus ojos, fue la defensora de todos aquellos que la necesitaron, extendió su mano noble y palabras de aliento a quienes estaban ávidos de escucharlas .

En Junio de 2000 se fue a vivir con Dios, así lo hemos asimilado porque de lo contrario, no tenerla cerca, sería la injusticia más grande del mundo.

Este Centro Clínico Valentina Canabal ha nacido del amor, lo hicimos guapeando en el momento más duro que nos ha tocado vivir , con un único propósito: dejar en alto el nombre de Valentina; por ella, luego del dolor de su partida, decidimos continuar adelante con su sonrisa en la memoria, su generosidad como bandera, su ímpetu como incentivo y su solidaridad como único fin. Por esto y por ella el Centro Clínico Valentina Caníbal es Humanidad, respeto y calidad.